Andrés Acosta
Bailas entre cristales rotos evitando cualquier daño, a pesar de haber sido tú quien trajo el huracán a casa.
Susurras - te quiero-, cuando espero que grites fuerte que sin mí no existes.
Pides que me quede, que sea la calma sobre tu cama, que en este desastre sea sastre de tu sonrisa.
Necesitas, dices, que vele tu sueño y ahuyente al monstruo por si viene mientras duermes.
Deberías escucharte cuando hablas, así sabrías quién es el monstruo aquí.
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